
La niña baja la cabeza y se mira los pies, la niña ve sus pies pequeños meciéndose y ve como, debajo de sus pies se ve la tierra seca, y la sensación que deja al simple criterio de la vista es que no es la niña la que se mueve, ella mira que no es ella la que se mueve, sino la tierra que esta bajo sus pies, a unos centímetros de distancia de sus pies: esa sensación le agrada, es lo que más le agrada de subirse a los columpios.
Siempre le produce una curiosidad tremenda la imagen de los pies colgando, pero ahora es distinto, ella está más grande y no se sube a los columpios, probablemente la riza que le producían los columpios ya casi está extinta, la alegría de esa imagen de la infancia ahora era solo un lejano recuerdo, ahora todo se va tiñendo de un tono opaco, sin color, sin importancia incluso, algo desolador y desconcertante, sobretodo cuando alcanza a ver remotamente esta vida con los ojos de esa niña, y la tristeza enorme que se rompe adentro por la certeza de que uno esperaba mas de la vida, no de los otros, de uno mismo, de la vida, uno siempre esperó que la vida tuviese algo interesante, algo que motivara, y cuando uno la conoce, hay!!! como hay pocas cosas que de verdad despierten en uno esa curiosidad que se vuelve vida, que se vuelve la alegría de saberse descubriendo algo nuevo, que puede llegar a ser glorioso…
No, ahora que de verdad vive, nada de esto es real, nada importa tanto ni es tan interesante de conocer
Cuando está sola le gusta recordar esa imagen del suelo moviéndose debajo de sus pies, es quizás la imagen más simple de su vida y la más cargada de sensaciones, es quizás la última imagen que ella lleve consigo de su infancia, y es por sobretodo la más importante.
Ella esta sola en su cuarto, esta tomando, esta triste, un jazz desgarrador suena en la pieza, ella está sentada en la silla del escritorio, se arrima bien atrás, levanta lo más que puede la silla y deja caer sus pies lánguidos, recuerda aquella imagen que la acompaña desde siempre, una tristeza aún mayor la invade, desea con toda el alma que todo se termine, desea que ese sea su último recuerdo, no quiere volver de esa imagen cálida que esta viendo en estos momentos, balancea sus pies y el suelo se mueve bajo ellos… ella llora, por que no, piensa… por que no, más llora y mas ganas de no volver de esa imagen la invaden…
Respira hondo, ha pasado el momento más angustioso, pero sigue, ahora serena, deseando no volver de esa imagen, se concentra, analiza, calcula, está tranquila, ata una soga en el árbol del patio, se mete al baño y se ducha, sale y se pone un vestido blanco que le da una sensación de niñez, se sube al árbol…
Ella siente otra vez el piso moviéndose sobre sus pies, una agonía infernal le invade, empieza a desesperarse, pero es tarde, se serena, deja caer la cabeza hacia su lado izquierdo, una leve mueca de sonrisa dibuja su rostro, todo ha terminado, y ella no saldrá más de esa imagen calida, la ultima imagen
